“Ojalá todas las personas perdidas tuvieran quien las encontrase.” *

¿Cuantas veces no nos sentimos extraviados en nuestra vida?

No la de quien no sabe en dónde está en un lugar físico, aunque de todas formas la sensación de desesperación es la misma, con la diferencia que en la primera hay buscadores tecnológicos o simplemente preguntando se retoma el rumbo, mientras que el extravío interno no tiene esa facilidad a la mano.

Se hace lo de costumbre, en una cotidianidad sin sobresaltos, buscando lograr lo que uno se va proponiendo por lo que se ha preparado y trabajado; sin embargo, de repente ya no hace sentido y pareciera que llega la nada y todo se esfumara.

Se establece el sinsentido.

Te sientes extraviado, ni siquiera como orientarte y pareciera que uno mismo se convirtiera en humo y se va esfumando.

Ese extravío estando en el mismo lugar, sin que cambien la circunstancias, ni las personas, desorienta y estando donde siempre, ya no se está.

Curioso entendimiento: la existencia se resquebraja: se está pero ya no se es; se es, pero ya no se está.

Llega el conflicto interno y la desesperación hace que uno se desoriente aún más, entrando en un laberinto interminable del que no se puede escapar y que crea más confusión y frustración.

Ya lo anterior, todo lo hecho, no tienen sentido.

Y pensar que ese extravío, esa desaparición que desespera, ese ya no estar, no ser, es interno y solo dentro de uno mismo, que se consume y agoniza.

Desde fuera solo se ve un cambio en la persona, no el porqué, ni quien lo padece lo sabe o puede explicar.

Es una locura.

Igual que llega esa terrible nada y se aloja en nuestros más íntimos aposentos, quizás un milagro en forma de situación, persona o cosa se convierte en la oportunidad de reencontrarse.

No se requiere tener adiciones para entender, en algo, lo que siente quien las sufre.

Basta pasar por un instante, un momento o tiempo turbulento, que parecen una eternidad, en una vorágine que carcome el alma misma, para saber de esa terrible desesperación en que la voluntad es sometida ya sea por la adicción o por la pérdida de uno mismo, sea cualesquiera que sea la sinrazón del extravío y que la razón se resquebraja y separa, que hace que se halle tan lejos de uno, solo mirándolo cómo uno va en una interminable caída y se desfasa el entendimiento.

Algunas personas en verdad desaparecen, otras cual náufragos logran salvarse aunque la experiencia les deja una profunda e imborrable huella.

En fin.

* De esta frase de @Enlostejados, deviene este escrito

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