Último de mes

Último día de enero, me recuerda el adagio: “se acaba el mes y se acaba el año”.

Es increíble, a últimas fechas se me transcurre el tiempo como agua entre los dedos.

A penas si puedo asir algunos instantes, mientras los demás se desvanecen y siquiera llegan cuando ya se fueron. Ni siquiera la mente los registra y ni pensar en que lleguen a conformar algún recuerdo vago que medio permanezca.

Lo siguiente ya viene, y lo que sigue y así sucesivamente, dejando a penas algo para respirar, inhalar y exhalar, no más.

¿Será así en mis recién iniciadas postrimerías?

Y esto, inexorable me hace reflexionar de la mano de Jorge Manrique: “Cómo se pasa la vida, como se viene la muerte, tan callando…”

Tengo 52 años, más allá de la mitad de mi vida, lo que sea que a esta le reste de su propio -mi propio- tiempo, y se que de a pocos estoy muriendo, pero no es esta una reflexión pesimista, ni una oda al acaso negro que perturbe dubitativo, sino una realidad en la que me hallo inmerso y con la que convivo día a día, como todos lo hacemos.

Lo que intento es que el tiempo que tenga, y por lo vertiginoso que me parece transcurre, es que los momentos si bien se desvanezcan, de menos me quede un algo de aquí a que esto termine, cuando sea el caso.

No deseo ser gota de agua que fluya en el torrente, sino vertiente en la que transcurra el caudal, o de menos esa gota que después de muchas que pasaron previamente, termina de afilar la piedra o convertirla en arena.

Creo que de eso se trata el cambio, no como consecuencia de los actos personales de un solo individuo, pero si como el trabajo continuado de lo previo que otros llevaron a cabo, convencidos de poder generar -aunque no sea con su solo propio esfuerzo, ni en su tiempo- la transformación que engrandece al ser humano como especie, en este mundo.

No lo sé, tal vez estos breves pensamientos sean consecuencia de haber despertado sabiendo que es el último día del mes, y que inexorable, segundo a segundo, sigue paso a paso transcurriendo, haga o no, viva o no, sea o no, este o no…

Último día del mes, sí, pero no mi último día. Hoy no.

Así que, a darle un día más y como decía Gandhi: “vive como si fuera el último día de tu vida y aprende como si tuvieras toda una vida”.

En fin…

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