Pascuas de Resurreción: memento mori

Una tarde cualquiera de domingo, después de días de trabajo preparando clases, corrigiendo trabajos y exámenes, en lo que fue una tranquila vacación de Semana Santa, estaba yo intentando reposar un rato antes de comer algo.

De pronto, en la media tarde plácida, me levantó el dolor de cabeza, que de inmediato achaqué al calor qué hay en la Ciudad de México. Es entonces cuando recibo la noticia de la muerte de un joven de 25 años hermano de alguien que conocemos.

No lo conocí, de hecho ni sabía de su existencia, hasta la trágica noticia de hoy.

Fue en un accidente automovilístico.

De todas formas duele, lástima el corazón.

¿Cómo no sentir empatía por un ser humano, un joven con todo por delante, hijo, nieto, amigo, quizás novio de alguien?

Y ahora ya no está, solo se fue para siempre.

Al dolor de los padres por el hijo muerto, se añade la angustia de ver a su otro hijo detenido, en lo que hacen averiguaciones para determinar responsabilidades. Mientras tanto, el tiempo transcurre al parecer sin dilación, calmo, denso, como si no pasara y todo estuviera quieto en un caluroso ambiente que le imprime más dramatismo a lo acontecido.

El joven detenido en una celda, compareciendo ante la autoridad. Sus padres en carretera intentando llegar a la Ciudad de México, todo es un caos y aflicción.

Falta el velorio y posterior sepelio, luego la lucha por defender al hijo detenido.

¿Pascua de Resurrección?

Creo que nunca hay un día bueno para ver morir a un ser querido; menos a un hijo. Pero hay días especialmente más puntillosamente dolorosos como hoy, Pascua de Resurrección, día de alegría, como si se tratara de una mala pasada del destino.

Quisiera estar a tu lado, para darte consuelo, expresarte con palabras precisas, que no sufras, que tu hermano ya está con Dios, que no fue tu culpa, sino los designios del Señor. Que tienes una vida por delante y debes continuar tu camino y honrar la memoria de tu hermano siendo buen ser humano.

Él ya no está aquí, tú si.

Sigue adelante, que el panorama, aunque no te lo parezca, será mejor y hay un mañana por el cual vivir, día a día.

Mis condolencias para ti y para tus padres.

Hago oración por ustedes, por tu tranquilidad y recuperación, así como por la resignación de tus padres.

Amén.

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