Duda sin sustento.

En el marisma de circunstancias que nos presenta el trayecto de vida, es difícil no estar ubicados en situaciones que derivan en malos entendidos.

En el teatro, es comedia de enredos y lleva a risa, a sonoras carcajadas; la realidad es diferente. Llega a pasar que terminan relaciones o comienzan conflictos que derivan en tragedia.

Esas disyuntivas, encrucijadas que provocan lo inverosímil hacen de nuestra existencia experiencias las más de las veces dolorosas, que si bien lastiman no son motivo de acallar mi forma de ser tal vez inmadura pero que me hace ser quien y como soy; eso no lo he de cambiar por duro que sea enfrentar a los demás.

Pues bien, me hago todo esté proemio para explicarme lo sucedido en que nada tuve que ver y, sin embargo, tengo consecuencias que, ni quise, ni pedí.

No es la historia de mi vida, solo algunos momentos que llegan a ser desafortunados y los asumo con el dolor del que me recupero y sigo ¿Qué más puedo hacer? A veces es mejor solo continuar y dejar los acontecimientos atrás.

Con el corazón en la mano te hablé de amores, solicité tu cercanía y favores para trasladarnos a una tierra de un tú y un yo.

Sensata te negaste y me brindaste amistad. Acepté incondicional, para estar contigo y hacer a un lado el sentimiento.

No insistiría en nada más; porque preferí lo que me podías brindar a perderte, sin mayor ilusión, solo ser tú amigo, con quien pudieras contar para sentirte libre, plena ser tu misma y hasta poder oírte en tus momentos oscuros.

Pero se te vino de no sé dónde ni porqué una duda y quebraste todo. Rompiste el cristal de la intimidad que pertenece a dos.

Lo que ya no continuó, en el pasado queda, sin más.

Cuando ofrezco en prenda todo, es incondicional; lo hago en forma abierta, transparente, sin pedir nada a cambio y si se da, en forma de amor o de amistad, se conjugan en diferente grado explosiones de felicidad; sino, prosigo sin más. Pero tampoco mendigo atención que no se me quiera dar y menos acepto dudas de mi actuar.

Se toma o se deja, sin condiciones y ya.

No es bueno estar lamentándose, menos si no se fue el origen u ocasión.

He aprendido a mis años a andar diario el presente continuo, que al cabo nuevos horizontes y personas se han de hallar y alguna será que me reciba y acepte recibiendo y dando sin dudar.

Continuo mi búsqueda ¿Qué más da?

En fin.

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