A falta de sueño

De continuo, aún en la actualidad sigo, como en la infancia ya remota, ideando sueños e imagino situaciones que recrean -cual niño inventando espacios- mundos irreal, para viajar a través de ellos.

Creo cuentos que me narro a mí mismo que son a la vez, solaz y divertimento, para transportarme a lo que no es, pero que quisiera fuera.

Esa “tierra del quisiera” -donde de constante me encuentro, y a veces, hasta sin querer me sorprendo- es mi forma de lidiar con la realidad que en ocasiones me rebasa, no por ser carga terrible, sino porque sigo conservando esa parte de mi niñez -ya ida hace varios ayeres- dónde yo era la única autoridad que marcaba los designios de mi circunstancia para enfrentar cada día el cotidiano acontecer no siempre grato, aunque debo reconocer que no del todo terrible, ni tampoco insufrible, pero si lo suficientemente cargante como para buscar la continua evasión a mi inventiva que solo yo conocía y que en muy pocas ocasiones expresaba, sobre todo protegiéndome de burlas de quienes no comprendían lo que para mí era gozo que disfrutaba.

Y así, a mis casi 55, sigo aún transitando por esos derroteros de historias fantásticas que me hacen transportarme a lugares de ensueño que solo en mi mente tienen sentido y que me permiten sonreírme alegre, al transmitirme, en complicidad conmigo mismo, aquello que solo yo sé y que a nadie más cuento.

Claro está que ahora mis narrativas donde me sumerjo, van cargadas con años de experiencias que las hacen más intrincadas y laberínticas, tanto que a veces son madeja donde me enredo y me pierdo hasta que, con un chasquido, me regreso a la realidad del presente continuo donde habito y tengo mi destino, ese que también yo he recreado a golpe de mil faenas que me hacen estar donde me encuentro, no siendo lares tristes o desolados, pero que a veces me representan cargas qué hay que atemperar a base de imágenes y ensueños, esos mismos que de antaño yo solo me cuento.

A veces en la madrugada, cuando me sustraigo del sueño (y como paradoja, en ocasiones, estoy más despierto que en horas hábiles, donde me transporto a la imaginación que es prima hermana de Morfeo) en la mente me transcurren ideas tan reales, como las que ahora expreso.

En fin.

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