Golpes en la vida.

Nada como un golpe o varios de esos que no esperas y que recibes no de parte de la vida, sino en el transcurso de esta, para ubicarte.

Recibí un mensaje: a una de mis hijas le chocó  un camión que le dio tres golpes. Se asustó.

Alcanzo a llamar al seguro, a su novio y luego estuvo prácticamente catatónica.

De volada, en la medida que lo permitió el tráfico, arribé al lugar; ella quiera sin moverse dentro del carro, su novio, el ajustador y policías junto con los paramédicos que la atendían estaban en el lugar…

Como antecedente previo, se enojó cuando llegó a la casa porque no había lugar y tuvo que dejar el auto en el estacionamiento del súpermercado cercano de la casa y caminar. En cuanto estuvo en la casa, se encerró en su cuarto hasta que llegó la hora de irse a una cita que tenía. 

Pasaron unas horas. Luego, llegó el mensaje.

El auto en si no está tan mal, pero ella estaba indefensa, quieta, pupilas dilatadas, tiesa y ausente; mandaron llamar a una ambulancia y después que hicieron todo lo posible para que reaccionará, ante la imposibilidad de lograrlo la llevaron al hospital, donde entró por urgencias.

A esperar…

Hasta después de un rato, por fin, nos llaman: recobró la conciencia.

El parte médico es que fue un fuerte ataque de ansiedad, tiene contracción muscular y probablemente lastimadas las cervicales por lo que le sacaron radiografías, le pusieron vía intramuscular un relajante y collarín.

La espera en urgencias, entre llamadas para explicarnos su evolución, fue lenta y todo transcurrió igual.

Paciencia de paciente…

No para uno para sustos.

Afortunadamente todo resulta en una anécdota preocupante.

Ella salió enojada de la casa; ha tenido muchas presiones y es impulsiva; en verdad le deseo que algún día controle su impulsividad. 

No fue su culpa el accidente (el chofer del camión venia tomado; de hecho quiso darse a la fuga pero lo detuvieron los policías que estaban ahí. Su seguro no se hizo cargo por estar en estado de ebriedad, por lo que tendré que cubrir el deducible para reparar el auto -eso es irrelevante- o la otra era ir al ministerio público llevando el carro y estar horas a que se hicieran peritajes y todalaesrúpida burocracia infame del sistema), pero nos ubica a todos, espero que también a ella, en lo que debemos realmente valorar en la vida y por lo que vale la pena hacer, esforzarse, trabajar, pelear, etc.

Está lastimada, pero gracias a Dios bien.

En fin.

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