Llamadas que asustan

Me encuentro en Aguascalientes 

Sucedió al filo de las 6 am.

Recibí una llamada al cuarto, donde me hospedaba y contesté, aunque me pareció extraño que alguien me llamara a esa hora.

Era un tipo que me empezó a mencionar algo acerca de un operativo en el hotel y luego me pasó a otro que disque comandante (y luego me dijo que le dijera el Güero).

Al igual que el otro tipo, señaló que había un operativo en el hotel porque habían encontrado un auto jetta rojo en el estacionamiento del hotel con un arma larga, placas de Nuevo León con documentos de periodistas, y que estaban buscando gente que venía de esa región.

Me preguntó de donde venía y a que había venido yo (les dije que había llegado de la Ciudad de México, en avión, que no traía carro y que el motivo era impartir un curso en la UP).

Entoncesme dijo que me tenían que reubicar, me pidió mi número de cel. (por estúpido se lo di) y luego me pidió le tomara la llamada en el cel. y que colgara la del teléfono de la habitación. 

Me empezó a dar instrucciones en mi cel. para salir del hotel y que me iban a reubicar, que solo me llevara el celular pero que dejara todas mis cosas incluyendo computadora en el cuarto, para que luego alguien mas viniera a revisar. 

De pronto me di cuenta después de como 5 minutos, que no era una situación normal.

Acto seguido, le colgué el celular y hablé a recepción.

El celular volvió a sonar dos ocasiones (ya no volví a contestar).

La persona de recepción me indicó que no había ningún operativo. 

Pedí que me explicaran como es que me pasaron la llamada a mi habitación y que estaba preocupado.

Luego pedí que reportaran el incidente, di el número telefónico que aparecía en la pantalla de mi celular (tenía código 55 -es decir de la Ciudad de México-), llegó seguridad pública y estuvieron en recepción. No quise bajar a platicar con ellos, ni hablar por teléfono, le pedí que les diera los datos del celular del que me hablaron y ella habló con los de seguridad pública. 

Le llamé a un par de amigos en Aguascalientes, me metí a bañar y anticipé mi salida del hotel.

Dos cuestiones curiosas: el día anterior comenté en el curso la suerte que tenían quienes viven en ese lugar que no tenían que lidiar con delincuencia organizada y luego me pasó lo que ahora narro; y, dentro de lo terrible de la anécdota, aunque parezca escatológico, es que cuando tomé la llamada estaba literalmente como el Tigre de Santa Julia (ahora comprendo por las que pasó), cuando lo apresaron los rurales en la nopalera -yo, en el wc-…

Finalmente, tan solo una llamada que me asustó y no pasó a más.

En fin,

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