Nuestro lecho: el universo.

Tengo uno y mil anhelos.

El ansia a flor de piel.

No hay pudor que valga, ni contenga mis impulsos.

La esperanza de desbordar en ti mis torrentes y caricias es lo que hace mi largo transitar más tolerable, al saber que el ahora es mera transición para llegar a ti.

El viaje tortuoso en camino sinuoso a la intemperie que incandecente debasta, es solo el inconveniente temporal que vale la pena andar m, al saber que al final estás tú, oásis dónde abrevar hasta saciar mi ser; y luego,fatigado, yacer a tu lado para reposar el amor y luego regresar a ese diálogo mudo en que tanto se expresa con el sentimiento que fluye por los sentidos para tocar tu ser, tu corazón, tu alma.

Te traigo lo que tengo y soy.  Ante ti, así me presento; me postro, y luego te abrazo para besarte toda, que me sientas y dejes que volemos juntos sin parar para ser un solo ser en la intimidad.

El breve espacio de nuestro lecho es el infinito universo de esos encuentros.

Solos tu y yo.

Nada más existe, ni nos interesa.

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