Eternidad

Aquí voy de nuevo.

La blanca hoja electrónica, a la que me enfrento, es como una pista de hielo, sobre la que debo patinar intentando hacer piruetas que conozco y he practicado, para hacerlo lo mejor posible, evitando caerme al hacerlo.

Estoy viendo una serie “Forever” acerca de un individuo que nunca muere, por más que una y otra vez fallezca de diferentes formas, retorna en el agua desnudo y vuelve.

No envejece, se supone que tiene 35 años -aunque el actor se ve diez años más grande- pero está interesante. Me gustó.

El tema es siempre atractivo, esto de la eternidad, es algo que ha perseguido de siempre a las personas, tan preocupadas por lo poco que dura la vida y lo fugaz que pasa y entonces, ese anhelo de ser eterno se plasma de diversas formas en la literatura, y luego en diálogos para el radio, el cine y la televisión.

Hago un breve paréntesis al hablar de literatura, aunque no es el tema de este escrito.

Ayer día 18, se cumplió un aniversario más del nacimiento del nicaragüense Rubén Darío, quién inauguró el “modernismo” con su libro “Azul”.

Lo relevante, que no lo único, sería simplista y vano, es una frase que leí de él:

“Sin la mujer la vida es pura prosa”,

No requiere más comentarios.

Cierro el paréntesis.

Regresando al tema en esta “pista de hielo”, continuo con unas cuantas piruetas más.

El reiterado tema, uno más de los tantos que ocupan a la humanidad, es el de la eternidad; algo que no poseemos, pero ¿quisiéramos? supongo que no pocos darían una respuesta afirmativa, pero considero que en verdad es aterrador el solo imaginarlo.

Sería muy pesado, algo que creo no soportaría por más fascinante que pueda parecer.

Por algo Dios, en su infinita sabiduría, nos hizo finitos; aunque quizá también, nos dio la consciencia de nosotros mismos -no entiendo porque darnos la posibilidad de sufrir- con lo cual preocuparnos por nuestro limitado tiempo, lo cual es una tragedia, con la que tenemos que convivir día a día y tal vez para evitarla, lo mejor es estar ocupados con actividades que si bien no nos den más vida, por lo menos nos den alguna esperanza de una trascendencia más corta o larga, según sea, más allá de nuestra duración en años, la que esta sea.

¿Vivir más allá de lo que nos corresponde, según el sino?

¿Vivir a destiempo?

¿Vivir desfasado de nuestros contemporáneos?

Respuestas, tantas como personas, cada quien sus creencias, óptica y manera de pensar.

La muerte, obvio, asusta, aunque no siempre.

Por mi parte, lo que me toque de tiempo.

But, let me ask you something: Do you want to live forever?

En fin…

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