Una historia de amor, que no fue…(4)

Ahora bien, después de todo lo vivido, peripecias mil, triste destino, la relación que florecía radiante y que parecía se maduraría con el tiempo haciendo un roble de esa simiente que ambos con tantos cuidados y anhelos plantaron, sencillamente, después, no siguió.

De esta parte me enteré al paso de los años, cuando -como lo precisé antes- coincidencias de la vida, me topé con él.

De algo que debió ser un fugaz saludo y cada quien para su lado, resulta que tuve el desatino de preguntarle por su relación con ella (más como mero convencionalismo social, que por en verdad curiosear o enterarme), y pues parece que requería de un detonador que apreté involuntariamente, a consecuencia del cual, me vi atrapado, para venir a enterarme de lo que sucedió, platicado por él, desde su perspectiva.

Al principio me impacienté y buscaba la forma de cortar de tajo, pero no pude.

Hilvanó dos o tres frases breves pero certeras, que me hicieron sentido.

Hubo empatía. Sentí su dolor.

Me quedé a escucharlo, aunque en principio ensimismado en mi sentimiento, desconcertado por lo mismo, tratando de entender que me pasaba, y perdí parte de la ilación de su narrativa, hasta que volví en mí para prestarle atención.

No sé, si la relación se les desgastó.

No sé, si se les agotó.

Pero alcancé a entender que si bien lo que nada, ni nadie pudo destruir lo que tenían, ironía de la vida, lo hicieron ellos mismos, los propios protagonistas de la historia.

Él, me lo dijo, que era culpable por sus promesas incumplidas y su no atreverse a más.

Ella, según me lo contó él, a su parecer, por sus continuas dudas, la mayoría, me explicó, no sin razón, pero también por sus continuos celos infundados y suposiciones sin sentido inventando realidades que eran ficción o pretendiendo adivinar sin sentidos terribles, lo que creaba tormentosos momentos que desvanecían la ilusión de verla y estar con ella.

Desconozco el momento, por lo perdido que estuve absorto en el sentimiento que me provocó; pero creo adivinar los orígenes, después de tratar de recrear lo que sucedió y armar las palabras de lo que me platicó.

No sé si fue que una vez despertaron y se acabó; o que la indiferencia llegó, o que la distancia que ella puso de por medio (por más que supusieron que tenían todo para continuar, a pesar de promesas incumplidas, sería lo suficientemente fuerte para seguir), por estar con su familia fue lo que los alejó.

Él -me dijo en una ocasión, lo recuerdo bien- sabía en qué había fallado, lo reconoció, tal como me comentó que también lo hizo frente a ella, y me citó una lista interminable de errores que cometió y cuestiones que no le cumplió.

Estaba bien consciente de ello.

No lo pudo remediar y por más que quiso, sencillamente se dio por vencido, aunque a diario clamaba por ella.

Pero también me platicó, que muy en el fondo, aunque no se atrevió nunca a decirlo, le daba miedo ella.

continuará…

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