Puertas

La vida está llena de un sin fin de circunstancias y situaciones, la mayoría de las cuales, rebasan e incluso escapan a nuestra posibilidad de planeación e incluso pronósticos sustentados en experiencias previas, acerca de lo que denominamos porvenir, que en definitiva, nadie lo tiene seguro, por mucho que haya preparación previa y se busque prever todo tipo de alternativas.

La realidad siempre tiene como sorpresa algo que resultaba totalmente improbable y por ende no se tenía previsto.

No se trata de ver la vida en exclusiva bajo la óptica del azar como lo único existente, y por ende, se descarte cualquier posible preparación previa, precaución o prevención y dejarse llevar al garete, cual hoja al viento, porque el devenir no es únicamente aleatorio, aunque tenga ciertos visos de que si existe este factor en el que la diosa fortuna influye más allá de la voluntad humana.

Todo esta reflexión previa, es para mirar que la vida se vive momento a momento y estos son su sustrato.

Si bien, es conveniente y recomendable siempre buscar orientarse a trabajar, estudiar, desarrollarse, prepararse para un mejor futuro, saber que hay una posibilidad viable de crecer como persona para bien y de paso en recursos materiales, también se debe tomar en cuenta que hay que considerar que no existe un determinismo que invariablemente haga permanecer estático todo lo que esté por venir en la vida, sino que una diversidad de factores puede hacer cambios repentinos que alteren, para bien o para mal, lo originalmente planeado.

De ahí que, cuando se cierran puertas, se abren otras. La cuestión es, no perder la oportunidad para utilizar el camino opcional, siempre y cuando sea correcto, por encapricharnos en objetivos que quizá no valga la pena alcanzar, lo cual no implica renunciar a los sueños pero si ubicarnos en la realidad que se nos presente y tomar las cosas como vienen, sin ser conformistas.

Bien se dice que si la vida te da limones, hay que hacer limonada.

Cobran relevancia estas afirmaciones y es verdad, porque incluso a veces, a pesar de nuestro terco empecinamiento, no logramos lo que pretendemos, ya que a veces buscamos lo que en realidad no nos conviene o no nos hará crecer.

El devenir rebasa nuestra voluntad.

¿Por qué?

¡Hombre, por que no somos todopoderosos!

¿Cuándo nos daremos cuenta y dejaremos la soberbia a un lado?

Es un sentir…que me hace sentido.

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