Se dice que obras son amores, y no buenas razones. Así sea.
Permíteme volver a conquistarte, dame la oportunidad de volver a cuidar tu corazón y ser el guardián de tu persona. No hay más objetivo en mi vida que eso mismo y ya.
La plenitud esta en ti y es donde quiero estar, nada más importa, nada más interesa.
Mi esplendor, mi ser especial, mi cotidianidad, mi todo, está y lo encuentro en tí.
Te encuentro además de todo, exquisita y apetecible, realmente eres una mujer deseable, mi mujer que me gusta y me es tan atractiva, no hay más.
Amor y pasión se conjugan en ti y deseoso, ansioso estoy que me recibas en mi hogar, que eres tú.
Quiero ser merecedor de tu amor, mi amada y quiero compenetrarme absolutamente en ti para ya no estar exiliado y tener la plenitud y la gracia de tu vida toda.
Es que te amo.
Me encuentro pleno en tus brazos y me siento lleno y satisfecho en cada entrega contigo, es algo que ya traigo como sello que forma parte de mí.
Vamos tomados de la mano tú y yo; vamos agarrados del corazón, juntando esperanzas, uniendo nuestras vidas, día con día, como desde hace ya tantos años, y aún estamos asidos a la ilusión de andar un camino, el nuestro, viendo que todo en derredor se conjuga para que tengamos esto que es maravilloso, y que así es, sencillamente porque estas a mi lado.
¿Cuántas veces te digo que te quiero?
Tantas como me es necesario, pero pocas, muy pocas, frente a todo este amor que por ti siento, que duele tanto, de no poder expresarlo de mejor manera, que con unas cuantas líneas con las cuales decirte que: ¡te amo!
continuará…