Quien labora, ora

. ¿Y si nos ponemos, cada uno, honestamente, a hacer lo que nos corresponde?

Es decir, trabajar.

Una referencia, que considero es buen asidero en estos momentos (agnósticos, librepensadores, ateos o que tengan otras creencias, no se distraigan en críticas acerca de lo esencial del tema):

Benito de Nursia -San Benito- conocido como “el gran educador de Europa”, con trascendencia histórica por su obra, entre otras fundó la orden de los benedictinos.

. ¿Les suena la frase: “ora et labora“?

Es síntesis de su famosa Regla Benedictina, tan actual, aunque poco aplicada.

San Benito entendió lo que vale la vida cotidiana y sencilla del hombre que trabaja y la distancia que existe entre el ideal y la realidad, y llevó a cabo un ambicioso proyecto eclesial que además de ser prácticamente la única luz en los oscuros siglos del cristianismo tras la caída del imperio romano, sentó las bases del monaquismo posterior.

Benito de Nursia comenzó su obra por medio de sus monasterios, con un ritmo de vida que imprimió de trabajo y el eco de sus orientaciones y sus intuiciones socia­les y eclesiales.

Europa es diversa en sus múltiples pueblos; con San Benito, se entrelazó en una unidad y fuente creativa de la civilización occidental.

Fue contemplativo, pero vuelto hacia los hombres.

Nunca mandó a los demás nada que no pudiera ofrecer como testimonio en su vida.

Señalan sus biógrafos que era de corazón duro con los fuertes y tierno y comprensivo con los débiles.

Entendió como pocos lo que vale la vida cotidiana y sencilla del hombre que trabaja y la distancia que existe entre el ideal y la realidad.

Tuvo un tacto peculiar para orga­nizar la vida de sus seguidores.

Su vida fue ejemplo de entrega y espíritu de sacrificio en toda labor.

Dio consignas y marco cauces que sirvieron para hacer de la vida, “un proyecto divino encarnado en lenguajes terrenos”.

Para lograr su proyecto de santidad, quiso tener hombres íntegros en sus monaste­rios.

Su acierto estuvo en convertir a cada uno de ellos, literalmente, en escuela de trabajo y oración.

Por eso su lema: “ora et labora” o “quo laborat, ora”, es vigente.

Para leer acerca de su vida: Diccionario de Catequésis y Pedagogía Religiosa, de Pedro Chico Gonzalez. Editorial Bruño.

Y lo fundamental, cada quien en lo que le corresponde, ponerse a trabajar, y a partir del ejemplo y con el mismo como respuesta, exigir a los demás a hacer lo mismo.

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