Carta a mi amada

Mi preciosa y linda compañera de vida:

De nuevo, escribiéndote unas líneas para continuar en este breve diario y diálogo contigo y conmigo mismo.

No puedo dejar de pensar en ti y en todo lo que hemos ido haciendo juntos el uno con el otro y sobre todo, gracias a tu valioso apoyo que, palabra, aunque no siempre te lo digo, valoro grandemente, pues en realidad muchísimas de las cosas que he realizado, han sido gracias a ti, a tu apoyo, a tu presencia siempre continua conmigo… siempre conmigo.

No se me ocurre otra cosa que decirte que te amo y que quiero estar a cada instante compartiendo contigo, como antaño, para continuar desarrollándome y creciendo en este amor que me pródigas, y en el cual, me siento cómodo.

Te amo de una manera, que en verdad, me duele solo pensar que no estarías conmigo, a tal grado que, me hace trizas cualquier posibilidad de expectativa que eso sucediera.

Todo lo veo en función a ti y aunque soy totalmente independiente, voy entendiendo y aprendiendo que sin ti, no hay algo que en verdad merezca la pena. Por lo menos para mí, mi vida.

Eres mi fuente de inspiración, en todos los sentidos, y no me es dable desapegarme de ti, pues es agotar cualquier posibilidad de imaginar un futuro en el que se pueda realizar cualquier proyecto.

Creo en nuestro amor sin cortapisas y viendo la entrega que debe haber para contigo, como algo pleno que me llena y me enriquece, espero, sin esperar, más nada que me ames como hasta ahora y más, pues yo he crecido en tu amor y te amo y voy alimentando ese mismo amor de todo lo que tenemos en ese nuestro tesoro, únicamente nuestro.

Te extraño como nunca; es como haber estado bajo el influjo de una droga y haber vivido en el limbo y no me encantó, es más, estoy aterrado pues no puedo sino pensar que me he podido quedar ahí, y de plano, perderte por mi descuido y desidia y este despertar es angustiante, pues si bien no puedo recuperar todo ese tiempo en que te cause dolor, lo que quiero, para enmendar mi falla, es buscar la mejor de las formas para que dejes ese pasado atormentado y te sientas amada, como solo tú lo mereces.

Es que en verdad te amo, mi cielo y voy recapacitando en todo lo que te he afectado y no tengo cara -se me cae de vergüenza- al ver hacia atrás, y saber lo que te he lastimado y dañado.

Perdón, mi vida.

Te quiero y quiero congraciarme contigo de tal manera que puedas pensar que lo sucedido no fue más que un mal sueño y que despertaste y ha sido como era antes y mejor aún: unidos como la pareja que somos, amándonos de las mil maneras que se nos vayan ocurriendo y que acontezca la vida como se vaya sucediendo, sin prisas para nosotros, a nuestro tiempo, solo nuestro…

continuará…

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