Carta a alguien…

A quien corresponda:

Agradezco de antemano, la fina atención que se sirva prestar a la presente, por medio de la cual deseo hacerle una atenta solicitud que espero pueda atender, en cuanto le sea posible, rogándole lo considere como algo urgente y prioritario.

Es menester decirle previamente algunas breves cosas que traigo dentro y que para resumirlas todas, siempre se refieren a una sola persona.

Espero con estas líneas, me pueda asistir en mi empeño.

Existe un ser humano, una maravillosa persona, una sublime esencia, que en términos generales se le denomina mujer, pero ya en lo particular tendrá un nombre y requiero hallarla.

He de confesarle que en verdad no sé si sea realidad o sencillamente la he imaginado, a tal grado que se me confunde el tiempo y el espacio, pero que le puedo jurar que percibo dormido y despierto, como ese alguien en quien cifro mis anhelos, que llena mi vida entera y que deseo de corazón poder ser yo su complemento, que le sea suficiente para que rebose de dicha y se sienta en plenitud.

Déjeme serle totalmente honesto.  En realidad no tengo bienes o riquezas que ofrecerle, claro que como sé, usted no es moneda de cambio, ni se vende ni se compra, en consecuencia eso no es cuestión que importe; además, eso mismo me da una gran ventaja, porque así ni me puede comparar con otros, ni tampoco yo he de perder mi tiempo en  hacerlo, dedicándome mejor a darle todo mi mayor esmero.

Pero también estoy consciente que usted ha de imaginar en este instante que entonces pierde el tiempo.

No es así. Por favor, no deseche la carta, permítame continuar, porque si ha pensado lo anterior, se equivoca ya que dentro de esa mi pobreza material, tengo algo mucho más valioso que ofrecerle a usted a quien consideraré un obsequio de Dios y que si es observadora, quizá lo que tengo, pueda llamarle la atención y sea de su interés.

Eso que le digo, es algo que no se ve, si no se observa; no se nota, si no se siente; no se percibe, si no se está inmerso en ello, y eso es el sentimiento más hermoso y menos definible. Es amor.

Tampoco lo tome a la ligera, no es tan simple como a primera vista pareciera, pues es precisamente con ese amor que estoy esperando profesarle, con el cual le prodigaré mis cuidados y atenciones mil, con los que crecerá y estará plena, sin sentirse atosigada.

Conmigo, de existir usted, tan exquisita persona, se sentirá bien, estará cómoda y confortable consigo misma y por supuesto a mi lado, pero, sobre todo, será y se sentirá querida, plenamente amada, estará protegida y le dedicaré todo mi esfuerzo, hasta el último aliento, para que se realice y desarrolle para sí, y en sí misma.

Con todo ello lograré que se sienta realizada como mujer, segura de sí y de que quienes la rodean, en verdad la aman sencillamente por lo que es y como es.  Y créame por favor, que esto es realidad, sin magia, ni truco, sólo sentimiento puro que necesita emerger y tomar cause.

Por supuesto, si usted, ve esta mi petición,  inmersa dentro de la actualidad vana, como un mero ofrecimiento de servicios y sobre esas bases piense en consecuencia lógica que no es algo gratuito, sobre esa base (que le digo de una vez sin contradecirle que es una equivocación y desnaturaliza la idea de esta misiva, pero no intento convencerle de lo contrario, enfrascándome con usted en una discusión baladí), de una buena vez le confirmo que sí, en efecto, este ofrecimiento sobre la consideración mercantilista de ser una prestación de servicios, necesariamente conllevaría un honorario que deberá ser pagado. Pero tan seguro estoy, de lo que le ofrezco, que no requiero de anticipos, si no únicamente voy sobre los resultados.

Entonces, tomando en cuenta lo antes expresado, de serle posible contactarme como ser amado,  con ese género que tiene nombre y del cual líneas atrás ya cometamos, tal vez y conste que digo sólo tal vez, pueda usted permitirme amarla, estando y sintiéndose tranquila para afrontar la vida en forma diferente, con una nueva expectativa, de manera que con ello, veré totalmente retribuida mi atención hacia usted, de la forma más difícil pero efectiva y mejor: logrando que me ame, con ello estaré totalmente pagado y con creces de tal manera que siempre le quedaré endeudado.

Con todo lo expuesto, de serle posible, le reitero mi petición, de si encuentra este mensaje, que únicamente tiene a esa especial persona como destinataria, la tome en serio, si le es dable poderla entender.

Así, una vez recibida esta carta y de estar convencida, le ruego póngase en contacto con un servidor.

A lo mejor usted, que ahora la está leyendo, es esa mujer divina a la que tanto espero y por la que me afano de continuo en uno y mil anhelos.

De nueva cuenta, gracias.

Quedo en espera de sus amables noticias, pero le suplico no tarde y me tenga en zozobra.

Me reitero.

Atentamente,

Su seguro amado y fiel amante.

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