Oda a la palabra

Es interesante el significado de las palabras.

A veces es descubrir su origen; otras, su evolución y otras más, como se mutan a un significado diferente al que en principio tenían.

El punto es que, la comunicación oral entre las personas hace que las palabras tengan un contenido más allá de su solo significado.

Tal es la fuerza de las palabras, que incluso la religión católica, sublima la significación de éstas, al denominar al hijo de Dios, entre otros adjetivos,con el de: “Verbo encarnado”.

Las palabras, son neutrales. Las impregnamos de sentimiento, de sentido, de emoción, con nuestras intenciones, adecuada o inadecuadamente, según tengamos mayor o mejor destreza para exactamente externar lo que en verdad queremos decir y no que el receptor o receptores entiendan algo distinto a lo que fue la idea que se quiso expresar, de ahí tantos malos entendidos en la comunicación que han llegado a terminar relaciones, amistades o lo que es peor, causado conflictos de proporciones casi inconmensurables.

También es cierto, que hay todo tipo de ingenios de verdaderos/as maestros/as del arte del decir, que crean sendos juegos de expresión que maravillan por ser espectaculares divertimentos, expresiones irónicas, bellas metáforas, excelsas imágenes, sensacionales poesías, prosas infinitas, e incluso dobles sentidos, albures y chistes que por el juego de palabras son verdaderos esgrimas de intelectos veloces.

La palabra, oral o escrita, manera natural de entablar diálogo, forma de comunión con nuestros semejantes, contacto para espejeármos (especular) con nuestros afines y frente a ellos/as.

Para sensibilizarnos, y estar en comunión, desde la forma más simple a las relaciones más complejas la palabra es el vehículo que nos integra o desintegra, tal su relevancia.

Y tan importante referente es la palabra, que aún los silencios, conllevan un significado, dependiendo de la situación y de la circunstancia.

También, es cierto que, cuando dos personas se hallan, a grado tal que entrelazan sus almas, su entendimiento se conecta haciéndose uno, y es en ese solo instante, aunque piensan encontrarse otros, cuando las palabras sobran, que es diferente a cuando alguien está tan solitario/a que para sentirse que alguien lo escucha, y en ficción dejar la ausencia del otro/a, habla solo/la, para no caer en la sinrazón o porque desafortunadamente ya no puede salir de ella.

Ah, la palabra! La bendita palabra!

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