“Diario”, de un viaje que mi amada hizo…(6)

Pienso en ti.

Perdón el egoísmo de amarte, que me hace regodearme en ese único sentimiento y gracias, todo ello, a ti mi cielo.

Disculpa pensar sólo en mí al amarte tanto, pero no puede ser de otra forma, pues eres mi regocijo y reconciliación con una parte de la vida.

Me siento pleno en ti, y cada día más, aunque a ti no te lo parezca, desde un tiempo para acá, lo sé, he andado disperso, pero voy poco a poco ubicándome en este difícil transitar.

En verdad lo siento profundamente, pero es que no quiero, ni te puedo apartar de mí. Por supuesto, tampoco se ya vivir sin ti (y mira que esta larguísima ausencia tuya esta perrona y cuesta arriba), y entonces te tengo que amar más cada día incluso por muy a pesar tuyo que sea (que estoy seguro, no lo es, y no como afirmación con soberbia, sino porque estoy convencido que hemos formado y forjado algo bonito y bueno para los dos).

En realidad este mi amor por ti me apabulla y necesito gozarlo a cabalidad, sin importar nada más.

Eres el origen de toda esta mi felicidad, es tanto lo que tengo que absorberte y lo que debes llenarme, que no importando más que estés cómoda conmigo, a gusto a mi lado, lo demás no interesa, me tiene sin cuidado, mientras nos sintamos bien el uno con el otro.

Pero ¿sabes?

Ese sentimiento, ese amor es verdadero.

—–

Amar es vivir.

Sin amor, nada hay.

Que ni la muerte libera,

De esa desesperanza.

Mientras que el amor libera y clama.

Te amo.

—–

Amarte en mí (¿recuerdas?), ha sido una revelación.

Tu ser todo es para mí una forma en que la vida me sonríe y desaparece esa otra soledad que desespera por vacía e inhóspita.

—–

Gracias por lo que me expresas.

Gracias por lo que me piensas.

Gracias por lo que me quieres.

Te amo.

—-

No sabes cómo espero ansioso noticias tuyas.

Ya quiero saber de ti.

Calma, ya me hablarás y me contarás…

—–

En serio estoy ansioso…

—–

¿Te has puesto a pensar que tal vez somos tal para cual?

Tú, más que exquisita;

tú, más que hermosa;

tú, más que sublime;

tú, más que fortaleza;

tú, toda una cauda de experiencias,

cómo si se con juntaran mil vidas,

cada una,

con diversas circunstancias…

Tú, más que yo, pero es que ambos, en cierto modo, complemento, que aunque imperfecto, cada vez más compaginados, más compenetrados y entendiéndonos cada vez mejor, a pesar de tus dudas y renuencia al respecto.

Lo que para ti en un principio fue la idea de aprovechar algo nuevo, ahora parece ser, que con el alma en la mano y la sinceridad de mi sentimiento desde un comienzo, lograron que en verdad veas, todo lo que siento y te expreso, que es cierto, tan de verdad, que puede que hasta te de miedo.

Yo continúo día a día, con mis errores e imperfecciones, luchando con denuedo en cada amanecer por conquistarte y cada noche, aún ausentes, para que no me abandones.

Simplemente te amo, y eso es lo único que tengo, te doy y perpetuamente ofrezco.

Ojalá, sea suficiente en tú anhelo.

—–

Palabra de honor: ¡TE AMO!

No lo olvides, por favor…

continuará…

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