“Diario”, de un viaje que mi amada hizo… (2)

Deseo que te reafirmes como persona en toda tu cualidad y calidad como tal; que logres esa firmeza que te permita ir transitando por la vida, afrontando lo que venga, bueno y malo sin mayor predicamento.

 

No le tienes temor a lo difícil, pues siempre de una u otra forma lo has tenido que enfrentar; pero tampoco le tengas miedo a la felicidad, en la forma que esta se te presente, pues también es bueno que tengas y te des la oportunidad de ser plena, en lo que la vida te depara de agradable y que espera por ti.

 

¿Por qué lo digo? A ciencia cierta no lo sé, sencillamente se me vino a la mente ésta idea y te lo quería decir.

 

Te amo y eso es lo que me importa; por lo que a mi concierne eres a quien más quiero y deseo todo lo mejor para ti, pues en la medida que tu estés bien, sobre todo contigo misma, estarás bien conmigo y yo, por consiguiente, también lo estaré.

 

Hace una semana que te fuiste y parece una eternidad…

 

No estás conmigo, aunque si dentro de mí. Te llevo a todas partes pues te extraño un mundo y más.

 

Se pasa rápido el tiempo y los letargos son tan lentos.

 

No para de llover, como si cada gota me quisiera recalcar que debo llorar tu ausencia, para que mojada mi alma se inunde de ti…

 

Ya te lo dije, te invoco a cada instante para conjurar tu espíritu y en ello inmolar mi alma y mi corazón como ofrenda hasta ti, es la forma única de estar contigo en estos instantes aciagos en que increpo en lo indecible al destino, y todo sólo por tu ausencia.

 

Quiero que estés aquí y no sé cómo; o yo estar allá contigo, pero tampoco sé cómo.

 

—–

 

Ya estoy más tranquilo, descuida, fue uno de esos momentos de desesperación en que todo se hace más denso y pesado.

 

No tolero nada y siento que voy a explotar…

 

—–

 

Disculpa, ya estoy mejor.

 

¿Cómo estas tu mi vida? Ojalá supiera de ti.

 

—–

 

Sé que voy escribiendo como por pausas, pero es que me tengo que distraer con lo que se presenta de trabajo, ni hablar hay que chambear, que le vamos a hacer, normalmente para eso se viene a la oficina, pero total que no me dejan escribirte a gusto para hablarte y tranquilizar mi espíritu.

 

Te amo.

 

—–

 

Ya supe de ti, antes que nada gracias mi cielo, se me re-hizo el día, pues tu voz me da ánimos.

 

Estoy optimista porque somos pareja y me es indefectible que así sea y no puedo declinar a esto que tengo gracias a ti mi amor.

 

—–

 

Mira como en un instante, por imaginarte de mil maneras, se mitiga mi amargura, pues tu sola imagen pura brilla en mí, y logra que ascienda de la profunda tierra húmeda a los confines del fulgor de esa resplandeciente estrella que no es otra sino tú mi vida.

 

Ando sin ti errante, en un itinerante paso para encontrarte, cuando sé que estando dentro de mí no debiera sufrir, pero es que me duele tu ausencia y que estoy ahora como Lope de Vega, pero al revés: “a mis soledades voy, de mis soledades vengo porque para andar conmigo, me bastan mis pensamientos” en este estado que me encuentro, veo que efectivamente, a mí, ya no me bastan mis pensamientos, pues te necesito conmigo aunque te parezca infantil y desvalido, pero así es como estoy sin ti.

 

Que no hago más que pensar en ti ¿por eso te fuiste? Para comprobar cuanto te añoro, pues entonces ya regresa, porque es un tormento el estar golpeado por tu amor, ese que traigo tan adentro.

 

No estoy para vivir sino es contigo a mi lado, para que estés conmigo pues a solas no me hallo y por más que busco en mis entrañas estoy vacío y abro mis brazos al aire para tratar de amarrarme a la nada en tu recuerdo.

 

Me siento enamorado porque estas en mí, pero tu ausencia y la espera de ti me mata, me agobia tu falta de presencia, el no tener tu cuerpo, tus caricias y tus besos.

 

Me estoy secando y mi carne se está haciendo magra, pues soy como hoja suelta, en vaivenes al viento transitando al capricho del destino y me siento ajeno de sentimientos, pues los que tengo los tienes contigo y no me los has devuelto.

 

Para no pensar en ti, para no sentirte, tendría que no ser quién soy y ¿sabes? tendría simplemente que estar muerto.

 

Es una bendición tenerte y una maldición que estés tan lejos.

 

Buenas noches vida mía, que te bendigo desde esta tu tierra y clamo porque todo les vaya de maravilla.

 

Que mi pesar sea la ofrenda que hay que pagar para que Dios te bendiga y estés bien.

 

—–

 

Y es que te necesito tanto, que ni hablar, estoy totalmente impregnado de ti, hasta la emoción más pequeña circunda en función tuya.

 

Ya transcurrió el día… que te vaya bien mi cielo y que estés bien.

 

Buenas noches.

 

—–

 

A veces me sorprendo besando al aire la nada y sin embargo mis labios se dirigen a la sola idea de ti.

 

Me desperté con esa ansia insatisfecha de no tenerte aquí conmigo y poder contarte una y mil cosas, poder besarte, para sentirte en la cercanía de mi alma, para sublimar mi propia existencia fundiéndome en tu ser para lograr ser uno solo tú y yo, sin nada más que importe.

 

Te amo y te vuelvo a amar, es lo único que se y lo que me importa saber.

 

Te quiero conmigo, como quiero estar contigo de continuo, juntos y envueltos en nosotros mismos.

 

Hoy, todo esto se va en un suspiro mi vida que ojalá y llegue hasta ti, envuelto con el calor del sentimiento bueno y ardiente que sabes perfecto que tengo por ti.

 

—–

 

Te veo como una dulce soñadora de linda mirada; un hada de cuentos que viene del cielo volando y me habla de embelesos que por supuesto tiene cautivada a mi alma, y de repente me doy cuenta que es realidad, que no es ficción, que existes en una forma más cautivadora y sutil que cualquiera fábula o cuento, que estás conmigo y plena de dicha que irradias a mi persona, me transportas hacia el firmamento, a ver las estrellas, pero ninguna tan bella y tan esplendorosa como tú.

 

¿Sabes? Pensándolo bien a lo mejor soy como tu Shreck personal, ni modo así es la vida, pero en el fondo ese ogro verde y feo es quien te ama entrañablemente y te espera para que lo observes bien y veas, no un príncipe azul, sino al hombre que por ti, en la realidad de carne y hueso, da su vida…

 

Que te amo, entiéndelo.

 

—–

 

Fui donde el viento calla, para que se escuche el silencio; ahí donde me gritan mis pensamientos, arremolinándose y no los puedo limitar.

 

Se conjugan con mis sentimientos y es algo que tan fuerte se da, que quisiera podértelo decir de tantas formas, que cuando me doy cuenta que no estas, se brota todo ello en un suspiro nada más…

 

Bueno mi amada, que todo vaya bien, y te pienso para soñarte.

 

Hasta mañana…

 

—–

 

Buenos días, linda amada mía.

 

Comienza un día sin ti, pero no estoy triste, a pesar que tú no estás, pues hoy voy a pensar en lo mucho que te quiero sin importarme nada más, máxime que ya me hablaste.

 

Si es cierto te extraño, pero debo construir mi realidad en lo que tengo que es tu presencia exquisita que por doquiera me acompaña incansablemente.

 

Ayer fui donde el viento calla.

 

Pues bien, en ese lugar es donde el tiempo se aquieta y parece no transcurrir; es donde me encuentro conmigo mismo y me siento bien, pues comienzan a aflorar ideas y sentimientos que se me plasman y empalman con la realidad presente.

 

Voy donde los recuerdos se rememoran y reinventan a base de platicármelos yo a mí, como si así me los aprendiera de memoria, recorriéndolos.

 

—–

 

Recuérdate que aquí estoy, con calma esperándote, pues tienes en prenda mi corazón, y que ahí te lo encargo en el trajín diario, no lo zarandees demasiado, no vaya a ser que se te rompa, pero también no lo descuides, que se vaya a marchitar, abusada, que sin él, literalmente me muero.

 

Qué bueno que estas en mí, aunque sea dentro en mi sentimiento, sino, sería esto un desierto.

 

No hay peor catástrofe que tu ausencia…

 

—–

 

Linda niña mía, quiero que este mi sentimiento lo percibas como la realidad que es, y no como algo que pueda o no estar o ser…

 

Si bien a veces el destino nos trata como hojas al viento, ello no significa que mi amor por ti esté al garete o expuesto a veleidades.

 

Es algo más allá, este mi amarte, algo serio, algo constante e imperecedero.

 

No es tu cuerpo, no son tus ojos, no es tu piel, no son tus senos…ni siquiera tu forma de ser; es sencillamente que te quiero, que amo a la persona que eres, que teniendo todo lo que tienes es un agregado más pero no exclusivamente eso.

 

—–

 

Me dormí un larguísimo rato, luego fui a comer y hasta ahora sé que me habías reiteradamente hablado. Lo siento, no entraban las llamadas.

 

—–

 

¿Sabes? En nuestra relación no hay compensaciones del uno para el otro, sencillamente hay amor para dar.

 

No baso nuestro andar y estar juntos en función a un darte para que me des; únicamente te doy (en la medida de mis posibilidades) porque me nace hacerlo y como una manifestación adicional de todo lo que me significas y representas en mi existencia.

 

—–

 

Pienso en ti.

 

Me haces mucha falta, no tienes idea cuánto…

 

continuará…

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