Canción afligida

Pues nada, heme otra vez aquí angustiado y sumido en situaciones de las cuales soy origen y causa; sin embargo, por más que lo entiendo, lo racionalizo y lo se, también es verdad que con los sentimientos no se puede dar un orden acomodándolos, de tal manera como si se logra con otras situaciones de la vida. Sólo fluyen y hacen que me sienta bien o mal, contento o triste y ya.

Ahora precisamente, en este momento de mi vida en que todo parece confabularse para agobiarme estoy aquí de nuevo, tratando de organizarme y expresarme, para no afligirme más, sumido en esta situación en la que no puedo hacer más de lo que hago en sí y no veo el fin de esto.

Estoy en un desconsuelo al saber que no puedo dar más, que no puedo aportar algo adicional y sigo aquí, estático, quieto, inerte y a veces inanimado suplicando  momentos de tranquilidad para que tomar un respiro y dejarme de agobiar.

Escribo y escribo, a veces sin ilación y sin sentido, para intentar conjurar mis penas y sin sabores, a ver si así se alejan o por momentos se olvidan, como si platicara con alguien para que me entendiera, quizá y perdona Dios que te nombre, que tanto lo he hecho en vano, pero ahora lo digo de corazón: a lo mejor esta es la forma de elevar una oración a ti, no se si tanto para que me escuches o más bien para enviarte mis tristezas que me laceran y dándote la carga de las mismas para que no duela su peso.

¡Ay, este bálsamo que en algo ayuda! Eso es la escritura para mi, que me da un pequeñísimo instante de tranquilidad y aquieta a ratos este vació que me absorbe porque me duele tanto que siento que me quita hasta la respiración,  y me ahogara.

Así es, así se queda y sigo día a día, un momento, un paso, un minuto, las más de las veces sin rumbo, aún con el apoyo de mi brújula, porque de nada me sirve el Oriente o el Norte si ni siquiera se para que rumbo tomar y nada más divago a la deriva intentando aprovechar pequeños momentos para retomar algún rumbo que me lleve a un lugar, a un destino.

Quizá es que este sea mi tiempo de sufrir y estar acongojado, aquél al que se refiere el Eclesiastés en su Capítulo 3; si es así, quiera mi Dios, que termine ya,  tengo miedo, me siento solo y pareciera que el clima frío es extensión de mi estado de ánimo y en ocasiones confieso que ese desconsuelo me abate y quisiera claudicar, quisiera desaparecer, huir de todo y hacia ninguna parte para, a mi edad, comenzar de nuevo partiendo de nada.

Quiero regresar a mi optimismo empecinado y voluntarioso, deseo ser ese pesimista decepcionado que por más que busca el mínimo pretexto para serlo, siempre encuentra aspectos que le impiden quedarse en ese estadio y acaba regresando al optimismo aún a pesar suyo, como cuando flotas por más que intentas hundirte; pero ahora parece que traigo un lastre que me jala al fondo de un abismo.

Y sigo mi marcha como zombi, en un camino a cualquier parte, sin que haya una esperanza y prácticamente sin esmero.

Digo te quiero y ¿eso que importa si no hay nada de por medio? Me pareciera que no hay contenido ni soporte cierto y entonces hay un vacío como hondonada, como abismo, como hueco.

Lecciones de vida, que cada una me van dando y de las cuales aprendo. Fortaleza de mujeres que yo no tengo.

Quise que te fueras de mi, sin poder apartarte, por un miedo a no ser digno más de ti, luche contra todo y porque sentía que tenía las manos tan cansadas de tanto apretar ese recuerdo de lo bello que era amar en los tiempos en que todo iba bien y que de repente se presentó como algo desaparecido, convertido en arena y me sentí perdido y temeroso y no lo soporte, porque no quería que me vieras tirado y sin nada que poder compartir.

No te pude separar de mí por más que lo intenté y nada más hubo que sólo tú y tu recuerdo, con el cual viví esos momentos de penuria y desesperación.

No me hice a la idea de perderte, y por fortuna y por tu empeño, a pesar de mi abandono, me aceptaste y  regresaste a  mi o más bien me permitiste regresar a ti.

Cada letra y cada línea te dibujan hasta hacer que todo el escrito describa tu contorno y tu ser, así te voy externando para demostrarte como te tengo dentro de mí.

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